lunes, febrero 13, 2012

El tercer golpe del 11-M

13/02/12
elmundo.orbyt.es
JOSÉ MARÍA DE PABLO HERMIDA


La semana pasada conocíamos el auto por el que la sección decimoséptima de la Audiencia Provincial de Madrid acordaba el sobreseimiento de la causa seguida contra el comisario Jesús Sánchez Manzano, ex jefe de los Tedax, por la desaparición de diversas piezas de convicción durante la investigación de los atentados del 11-M.

La resolución no entra a valorar los hechos denunciados, y en ningún momento niega la ya archidemostrada ocultación dolosa de pruebas cuyo esclarecimiento vienen demandando las asociaciones de víctimas, y en concreto, la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M. Por el contrario, la Audiencia Provincial se detiene únicamente en cuestiones formales y técnicas, para aplicar el principio de cosa juzgada en base a una resolución del Juzgado de Instrucción nº 6 de Madrid, que hace años archivó una denuncia inconcreta y poco seria de un partido marginal sobre unos hechos demasiado generales como para fundamentar un procedimiento penal.

La figura de cosa juzgada que aplica este auto, consecuencia del principio non bis in ídem, prohíbe juzgar a una misma persona dos veces por los mismos hechos, y puede ser apreciada, según tiene establecido el Tribunal Supremo, cuando concurren dos requisitos: identidad del hecho denunciado, e identidad de la persona inculpada. Por tanto, para calibrar si la Audiencia de Madrid acierta o no al apreciar la cosa juzgada en este caso, tendremos que comprobar si las personas inculpadas y los hechos denunciados son los mismos en ambos procedimientos.

El procedimiento que archivó en su día el juzgado nº 6 nacía de una denuncia -en mi opinión poco seria- de cinco folios, a la que se adjuntaba el libro Titadyn, y en la que se denunciaba, sin criterio alguno, a la práctica totalidad de los policías y guardias civiles que intervinieron de algún modo en la investigación de los atentados del 11-M.

Los hechos denunciados eran un refrito de las conclusiones de aquel libro y de todas las irregularidades producidas en la prueba pericial de explosivos practicada durante el juicio del 11-M (aparición de metenamina en la Renault Kangoo, presencia de DNT en todos los focos, etc). También se mencionaba, de pasada, la posible ocultación y/o manipulación de pruebas, pero sin especificar qué pruebas concretas se podían haber ocultado ni por quién. Se puede decir que aquel denunciante pretendía abrir una causa general contra todos los funcionarios policiales que intervinieron en la investigación de los atentados. Como es lógico, el titular del juzgado nº 6, ante una denuncia tan general, abstracta e inconcreta, no tenía otro remedio que archivar, ya que para tramitar una denuncia son necesarias más que suposiciones: hacen falta datos precisos y hechos concretos, que además cuenten con un principio de prueba, algo de lo que carecía aquella denuncia.

En cuanto a la querella interpuesta por la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, que ahora pretende archivar la Audiencia, se dirigía exclusivamente contra dos funcionarios muy concretos (el comisario Sánchez Manzano y la perito química con carnet número 17.632), por unos hechos también muy concretos: la desaparición de las piezas de convicción recogidas por funcionarios Tedax en el escenario del crimen. En aquella querella incluíamos una relación de los vestigios que los propios Tedax reconocieron haber recogido, guardado y documentado, después los comparábamos con los que se habían entregado a la Audiencia Nacional, y llegábamos a una conclusión evidente y testaruda: alguien había hecho desaparecer por el camino las pruebas más importantes recogidas en los focos de explosión (piezas de convicción cuya ocultación es un delito), y el responsable de su custodia, Sánchez Manzano, debía dar razón de ello.

¿Hay identidad de objeto entre ambos procedimientos? Entiendo que no. La denuncia que archivó el juzgado nº 6 no hace ni una sola referencia a la recogida de vestigios en los andenes de las estaciones ni a su posterior desaparición. Ni siquiera menciona la existencia de esos restos. Es cierto que, en su afán de disparar contra todo, denuncia una inconcreta «ocultación de pruebas», pero ni siquiera especifica a qué pruebas se refiere, dónde estaban, quién las había ocultado...

Entender que la denuncia archivada por el juzgado nº 6 es fuente de cosa juzgada crearía un precedente muy peligroso. Por ejemplo, imagine que usted es un constructor que ha sobornado a un concejal para que le recalifique un terreno, y ahora teme que alguien lo descubra y pueda acabar en la cárcel. Pues bien, según la Audiencia Provincial usted lo tendría muy fácil. Bastaría con convencer a alguien para que interponga una denuncia, lo suficientemente general e inconcreta como para ser archivada de plano, en la que se denuncie a todos los constructores de España por haber sobornado a todos los concejales del país. El juez, a falta de datos concretos, archivará esa denuncia. Y si, en el futuro, alguien le denuncia por aquel soborno en concreto, siempre se podrá amparar en la cosa juzgada alegando que un juez archivó una denuncia contra todos los constructores del país -entre los que usted se incluye- por haber sobornado a concejales. La Audiencia Provincial, siguiendo el criterio del auto de la semana pasada, archivará el procedimiento y dejará impune su delito.

Por eso, pienso que el archivo de una denuncia general, dirigida contra medio Cuerpo Nacional de Policía, por cualquier irregularidad ocurrida en el 11-M, sin mayor concreción, no puede crear cosa juzgada hasta el punto de impedir, desde ese momento, la investigación de una concreta irregularidad cometida por un determinado funcionario que no fue objeto de la inicial denuncia general.

Es ése, quizás, el motivo por el que el Tribunal Supremo viene negando hasta ahora valor de cosa juzgada a los autos de archivo dictados por los jueces de instrucción (véase, por ejemplo, la sentencia número 663/2005 de 23 de mayo).

La Audiencia de Madrid, para sortear esta doctrina, se ampara en una de las últimas reformas de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que sustituye la expresión «archivar» del antiguo artículo 789 por la palabra «sobreseimiento» del nuevo artículo 779, y mantiene que, desde aquella reforma, el auto de archivo es capaz de crear cosa juzgada. Pero el Supremo aún no se ha pronunciado sobre este aspecto: tendrá que hacerlo tras el recurso de casación que ya estamos preparando.

ALO DICHO hay que añadir que el auto de la Audiencia Provincial de Madrid olvida que en nuestra querella también se incluía una afirmación concreta de Sánchez Manzano en pleno juicio del 11-M que calificábamos de falso testimonio, y que tampoco se menciona en la denuncia del juzgado nº 6.

En cualquier caso, la resolución de la Audiencia no da carpetazo a esta investigación. Acudiremos al Tribunal Supremo en casación. Y, si es rechazada, haremos uso de la posibilidad que la propia Audiencia sugiere en su auto: acudir al juzgado nº 6 para que asuma la competencia sobre estos hechos, de modo que, ahora que ya existe una denuncia concreta y precisa, los investigue. Para las víctimas, esta batalla jurídica no ha terminado.

Quede, no obstante, una enseñanza. El derecho penal es algo muy serio, y hacer las cosas mal puede dar al traste con una investigación. De la misma manera que el juez Baltasar Garzón puso en peligro el éxito del caso Gürtel al utilizar medios ilegales para investigarlo, así la irreflexiva denuncia de cierto partido marginal ante el juzgado nº 6, o las temerarias diligencias solicitadas por ciertas advenedizas acusaciones en la causa que investigaba la juez Coro Cillán, han entorpecido ahora esta investigación.

José María de Pablo Hermida es abogado penalista del bufete Mas y Calvet; autor del blog in dubio pro reo (www.josemariadepablo.blogspot.com) y abogado de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M.

El tercer golpe del 11-M

COMENTARIOS LIBERALES
13/02/2012 F. JIMÉNEZ LOSANTOS


En la presentación de mi libro El Linchamiento di por fracasado el intento de fundar un nuevo régimen que liquidaba el constitucional de 1978 y cuya base era la manipulación de la masacre del 11-M. En mi libro cuento algunos episodios de los que fui testigo directo que evidencian el proyecto de una dictadura al estilo mexicano del PRI con un cuate a lo Maximiliano. No era un proyecto preciso, porque se fue improvisando sobre la marcha, pero los hechos demuestran que el fin estaba claro y medios no faltaron. Tal vez, como escribieron algunos, pequé de optimismo al proclamar su derrota. O tal vez proclamé su derrota para alimentar el optimismo. Como se trataba de un golpe inconfesable, nada le hace más daño que la luz. Y la catastrófica gestión de los últimos años de ZP ha hecho difícilmente viable la continuidad del proyecto. Falta desenmascararlo del todo y destruirlo.

Porque la base del cambio de régimen sigue ahí: la corrupción legal e institucional de no pocos partidos políticos, jueces, policías y medios de comunicación. El Estatuto de Cataluña es la máxima prueba de su triunfo legal… contra la legalidad. La negociación con la ETA, confesada con todo detalle por Eguiguren y cuya prueba máxima es el caso Faisán, es la máxima demostración de su terrorífico alcance real. En realidad, lo del Faisán -colaboración con la ETA, traición a las víctimas del terrorismo, corrupción policial y judicial, absoluta complicidad mediática- es la demostración de que en España ha habido dos policías, la nacional y la del PSOE, jueces por la legalidad y contra ella, e instituciones dispuestas al cambio de régimen a cambio de mantener negocios personales. Es como si toda la España oficial fuera una caja de ahorros en trance de fusión, con los directivos dispuestos a cambiar de caja con tal de mantener sus sueldos.

Todo reposa en la corrupción de la legalidad. Por eso, la clave del cambio de régimen sigue siendo el 11-M. Por azares del destino, el que en el PP antes vio y abrazó el cambio de régimen es hoy quien debería destruirlo: Gallardón, con Mariano Rajoy por arriba y Torres Dulce por debajo. El primer golpe del 11-M fue la manipulación de la masacre. El segundo, la sentencia. El tercero, impedir mediante una fechoría judicial que se juzgue a Manzano y los implicados en la manipulación de pruebas, base del golpe primero. Si Gallardón no desbarata el tercer golpe, rectificaré: ha triunfado el primero.


Blog de Víctor Llano: 11-M Una hipótesis que se debe valorar

13/02/12
blogdevictorllano.blogspot.com

12/02/12
www.libertaddigital.com
La Audiencia de Madrid cierra una investigación que estaba muy cerca de aclarar los extremos más importantes de un caso que, eventualmente, habría obligado a la Justicia a revisar de arriba abajo todo lo investigado y juzgado hasta la fecha...

Dos de los tres magistrados que exoneran a Manzano absolvieron al doctor Montes

Corifeo contra la juez Coro

12/02/12
www.intereconomia.com
No logro entender por qué incomoda tanto a ‘El País’ que una juez quiera cerrar los flecos del 11-M.

12/02/12
www.intereconomia.com
El CGPJ llegó a abrir diligencias contra Ramiro Ventura por firmar un manifiesto proeutanasia. Manos Limpias espera que la Audiencia de Madrid concrete su querella.

11/02/12
blogs.libertaddigital.com
Seguro que todos ustedes han oído hablar en las noticias, en más de una ocasión, de que tal o cual servidor de internet de algún organismo o empresa fue atacado por piratas informáticos, haciendo que dejara de funcionar.l gran borrón del 11-M

EL MUNDO

'Caso Manzano' o la eterna cloaca

LAS CUATRO ESQUINAS
11/02/2012 FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS

La campaña de vejaciones e injurias, profesionales y personales, de El País contra la juez Coro Cillán no ha logrado impedir que la jueza fuera enmendando los terroríficos yerros del juez Del Olmo y la fiscal Olga Sánchez 'Valeyá', instructores de la causa por el mayor atentado terrorista de la historia de Europa occidental: el 11-M. La investigación de la juez atendía las denuncias de la Asociación de ayuda a las víctimas del 11-M, la AVT, dos sindicatos policiales y la agrupación de oficiales y suboficiales de la Guardia Civil.

El objeto estaba claro: la destrucción de pruebas verdaderas (los trenes) y la invención de pruebas falsas (la mochila de Vallecas) por unos cuantos policías que, encabezados por el jefe de los TEDAX Sánchez Manzano, mintieron a todos los jueces y se saltaron todas las leyes sobre custodia de pruebas en atentados terroristas. La excusa técnica del juez Trujillano es que Alternativa Española presentó un año antes una denuncia contra Manzano y se rechazó, así que «cosa juzgada» y carpetazo. Ni Garzón se atrevió a tanto. Esperemos que el Supremo se atreva a borrar este borrón.

Bofetada de la Audiencia de Madrid a las víctimas del 11-M

JOAQUÍN MANSO MADRID
11/02/2012 PORTADA

Archiva la querella contra Manzano escudándose en un tecnicismo sin entrar en el fondo del asunto y contra el criterio de la Fiscalía

La Audiencia de Madrid ha decidido archivar el procedimiento por posible destrucción de pruebas del 11-M en contra del criterio del Ministerio Fiscal y sin entrar a valorar si existen o no indicios de delito contra los dos imputados, el ex jefe de los Tedax Juan Jesús Sánchez Manzano y su perito químico. La Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M y la AVT sintieron el sobreseimiento como una bofetada a sus expectativas y anunciaron un recurso de casación ante el Tribunal Supremo, aunque ésa no sería la única vía.

La Sala sostiene que el Juzgado de Instrucción número 6 de Madrid ya había archivado en 2009 una denuncia contra Manzano y otros policías, presentada por un partido marginal, en la que «se narra de manera absolutamente coincidente la afirmada ocultación» de pruebas que ahora investigaba el juzgado número 43, el de Coro Cillán. Como los mismos hechos no pueden ser objeto de dos causas distintas, ordena el sobreseimiento libre.

Esto es: que el tribunal de la Sección 17ª -que formaron José Luis Sánchez Trujillano, Ramiro Ventura y Rosa Brobia- ni siquiera entra a valorar si en la larga instrucción contra Sánchez Manzano se habían obtenido indicios de delito.

Efectivamente, el partido Alternativa Española presentó en junio de 2009 una denuncia de cinco folios, de los que tres eran extractos literales del libro Titadyn, en el que el químico Antonio Iglesias y el vicedirector de este diario Casimiro García-Abadillo hacen una revisión crítica del análisis de explosivos ordenado por el tribunal del 11-M. Los denunciados eran Manzano, su perito químico y otros 10 mandos policiales. El escrito exponía las conclusiones que había alcanzado Iglesias y señalaba que «desmontarían la tesis adoptada» por la sentencia de la Audiencia Nacional por los atentados.

El juez al que correspondió su estudio, Ramiro de Dios, la despachó en 15 días sin practicar ninguna diligencia y decretó el sobreseimiento libre «por no ser los hechos denunciados constitutivos de delito alguno». Nadie lo recurrió.

Apenas dos semanas después, el letrado de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, José María de Pablo, presentó una detallada querella en la que, con un amplísimo apoyo documental, describía el posible incumplimiento por Manzano de todos los protocolos de actuación en caso de atentado terrorista y evidenciaba cómo de la propia declaración de varios tedax en el juicio del 11-M podía deducirse la desaparición de cientos de kilos de vestigios recogidos en la misma tarde del atentado y cuya custodia correspondía al jefe de los artificieros. Cuando el tribunal que juzgó los atentados ordenó un nuevo análisis de los explosivos encontrados en los focos -precisamente porque el propio Manzano habría ocultado las muestras a la Policía Científica-, se encontró con que sólo se habían conservado 23 pequeñas piezas metálicas, alguna prácticamente inservible. Según las víctimas, todo ello habría dificultado la investigación policial e impedido que en la sentencia se determinase con absoluta certeza la marca de la dinamita que estalló en los trenes.

La juez Coro Cillán admitió esa querella e imputó a Manzano y a su perito por encubrimiento, omisión del deber de perseguir delitos y falso testimonio, ya que las víctimas sostienen que, en el juicio por la matanza, ambos faltaron a la verdad para tratar de ocultar su posible conducta irregular.

Pues bien: en mayo de 2011, tras numerosas diligencias de investigación, la defensa de Manzano planteó -entre otros motivos, principalmente la ausencia de indicios de delito- la existencia de cosa juzgada por el auto del Juzgado Instrucción número 6, pero también por la propia sentencia del 11-M y otras resoluciones de la Audiencia Nacional, en el recurso de apelación que ahora resuelve, de manera favorable para sus intereses, la Audiencia de Madrid. La defensa había expuesto ese argumento varias veces ante la juez, sin respuesta.

La Fiscalía se opuso al archivo de la causa. En relación a la cosa juzgada, argumentó que «este procedimiento no se centra en una revisión de la pericial sobre los explosivos», que sería la pretensión de la denuncia de Alternativa Española, «sino que se refiere a un estadio previo, como fue la recogida de evidencias o restos de las explosiones y muestras de explosivos de los cuatro focos de las explosiones, su posterior traslado a dependencias judiciales y su posible destrucción o desaparición al margen de cualquier normativa, así como por un posible delito de falso testimonio en causa penal». «Así, no se considera que, en este momento procesal, concurra la excepción de cosa juzgada alegada por la representación procesal de los imputados, al no apreciarse la identidad de objetos entre ambos procedimientos», concluía el fiscal Conrado Saiz.

La Audiencia de Madrid rechaza ese razonamiento: «Puede que la narración de los hechos, realizada por diferente persona, no sea, como no puede ser de otra manera, idéntica en la primitiva denuncia y en la actual querella, pero en ambos escritos y procedimientos se narra de manera absolutamente coincidente la -afirmada- ocultación» de pruebas. Para sostener ese argumento, señala que la denuncia de Alternativa Española «se presentó junto con el libro Titadyn y que, según dice el juez instructor [Ramiro de Dios] en su auto, éste leyó el libro para conocer todos los hechos que se estaban denunciando». Esto es: que todo el contenido del libro sería objeto de la denuncia.

El volumen incluía alguna referencia al trabajo de Manzano, pero muy lejos de lo que se conoce ahora, después de dos años y medio de instrucción. Dieciséis tedax de Madrid han testificado que la actuación de su comisario jefe fue irregular y al procedimiento se ha aportado abundante documentación que constataría que se saltó varias veces el protocolo.

El auto deja abierto un flanco técnico: hasta 2002, la doctrina del Supremo exponía claramente que un sobreseimiento libre dictado por un juez instructor no puede producir efectos de cosa juzgada. Entonces se operó una reforma legal y la Audiencia la interpreta en el sentido de que, a partir de ese momento, sí puede hacerlo, pero no hay jurisprudencia del Alto Tribunal que apoye esa tesis.

Piensan recurrir al Supremo para que el ex jefe de los Tedax «no se vaya de rositas»

«Indignación», «conmoción» y «desolación» fueron las palabras empleadas por la asociaciones de víctimas afectadas por los atentados del 11 de Marzo para describir la impresión que les había causado la decisión de la Audiencia Provincial de Madrid. Tanto la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) como la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M tienen pensado recurrir ante el Tribunal Supremo el auto en el que se decide el sobreseimiento por cosa juzgada de las acusaciones realizadas contra Sánchez Manzano.

Ángeles Pedraza, la presidenta de la AVT, aseguró haber experimentado esa sensación de indignación cuando se dio cuenta de que Manzano «se va a ir de rositas, aun sabiendo que, como mínimo, hizo mal su trabajo». «Parece que este hombre es intocable, parece que tiene la llave de saber lo que pasó en esos días y se le está protegiendo», argumentó Pedraza. «Lo que está claro es que no hizo cosas que debía e hizo cosas que no debía hacer y no sé por qué parece que el paso de un juzgado a otro es una tapadera».

Los miembros de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, que presentaron la querella contra Manzano y su perito de laboratorio por delitos de falso testimonio, encubrimiento por ocultación de pruebas y omisión de perseguir delitos, se encontraban «desolados».

La asociación dirigida por Ángeles Domínguez dejó ayer bien claro que no comparte los razonamientos jurídicos. «No podemos aceptar que los hechos considerados sean los mismos que los que analiza el juzgado número 6», y con ese argumento anunció su recurso de casación.

Insistió en la correcta fundamentación de sus acusaciones al destacar que con este auto no se está dando carpetazo a la investigación. El escrito de la Audiencia, destaca la asociación, no ha dejado «zanjadas las responsabilidades aún pendientes en torno a los atentados del 11-M», ya que lo que establece es que la competencia para continuar con las indagaciones la tiene el juzgado número 6 que, «en su caso, debería hacerse cargo de esta investigación». «En estos casi ocho años que se van a cumplir de aquella tragedia que nos conmocionó a todos, hemos pasado por momentos duros y dolorosos, por comportamientos obstruccionistas e intentos de asfixia económica, y siempre nos hemos sabido recomponer gracias al apoyo y al cariño constante de la sociedad, que tampoco se resigna a que el 11-M quede impune. Esta vez también lo haremos».

La casación y la otra vía legal

11/02/2012 ESPAÑA

El propio auto de la Audiencia de Madrid explica que es recurrible en casación ante el Tribunal Supremo. Pero cabe además otra vía para mantener vivo el procedimiento: puede recurrirse el sobreseimiento libre dictado por el Juzgado de Instrucción número 6. Se trata de un camino procesal reservado a los perjudicados por el delito principal -lo serían sólo las víctimas del 11-M- y el plazo para activarlo empezaría a contar sólo desde que se les notifique, lo que no ha ocurrido. El juez es Ramiro de Dios, que intentó sacar la causa del juzgado de Coro Cillán a petición de Sánchez Manzano.

sábado, febrero 11, 2012

11-M: todo depende ahora del Supremo

EL MUNDO

11-M: todo depende ahora del Supremo

La Audiencia de Madrid ha decidido archivar la investigación penal que seguía la juez Coro Cillán, titular del juzgado de instrucción nº 43, contra Jesús Sánchez Manzano, el ex jefe de los Tedax. Sánchez Manzano estaba acusado de encubrimiento, falso testimonio y omisión del deber de perseguir delitos tras una querella presentada por la Asociación de Víctimas del 11-M en julio de 2009, a la que después se sumó la AVT.

Tras dos años y medio en los que la causa ha ido avanzando gracias a la tenacidad de la juez Cillán, la Audiencia de Madrid considera que los hechos que se investigan ahora ya fueron objeto de una denuncia previa que fue archivada por otro juzgado de la Plaza Castilla. Entiende, por ello, que debe aplicarse el principio de non bis in idem, que significa que la misma cosa no puede ser juzgada dos veces. En consecuencia dicta el sobreseimiento del procedimiento de la juez Cillán.

Antes de entrar en las consideraciones jurídicas, digamos que ello supone una cruel bofetada a las víctimas del 11-M, representadas en las dos asociaciones querellantes, a las que se priva de la única vía legal abierta para conocer la verdad sobre la masacre de Madrid, vulnerando su derecho a la tutela judicial efectiva.

Pero es que además, como argumenta el fiscal, el sobreseimiento es un error técnico porque no existen los requisitos para considerar que la cosa ha sido ya juzgada. En primer lugar, porque no coinciden las personas que son objeto de la investigación penal. Y en segundo lugar, porque no coincide el objeto de la causa.

La denuncia de la primera causa, formulada por Alternativa Española, pedía que se investigara la pericia realizada por los expertos sobre la naturaleza de los explosivos que estallaron en los trenes. Fue presentada tras la aparición del libro Titadyn, elaborado a partir de los trabajos de Antonio Iglesias, perito del caso, que cuestionaba la versión oficial, consistente en que la dinamita que estalló fuera Goma 2 ECO. Ello tiene poco que ver con la investigación del juzgado de Coro Cillán, que se dirige a esclarecer las responsabilidades de Sánchez Manzano en la recogida y almacenamiento de los restos de los explosivos, en la destrucción de pruebas, en su falto testimonio en el juicio y en la validez de la mochila de Vallecas. Nada de ello era objeto de la denuncia de Alternativa Española.

Por tanto, resulta muy difícil de entender un fallo que archiva una investigación que estaba prosperando y había sacado a la luz los presuntos delitos cometidos en la investigación del 11-M en función de otra causa previa que había sido sobreseída sin siquiera indagar sobre la denuncia. Al margen de que nos parece una decisión técnicamente mal fundamentada, no podemos dejar de advertir que han existido injustificadas peticiones de testimonios por parte de algunos personados con posterioridad en la instrucción de Coro Cillán que han contribuido a sembrar la confusión y dado alas a los partidarios del archivo.

Lo único positivo de esta resolución es que la propia Audiencia concede a las asociaciones que habían acusado a Sánchez Manzano en el juzgado de Cillán el derecho a recurrir el archivo ante el Supremo. Sobran argumentos jurídicos para hacerlo y, por ello, no hay que dejarse llevar por la desesperanza. Todo indica, pues, que el Supremo va a tener la última palabra sobre la investigación contra Sánchez Manzano, que es hoy la única puerta abierta para conocer la verdad sobre el 11-M.

BCN: Concentración "11 de cada mes"

Carpetazo a la causa contra Manzano por su papel en el 11-M

Angela Martialay
2012-02-10
www.libertaddigital.com

La sección 17 de la Audiencia Provincial ha dictado el archivo definitivo de la causa abierta contra el que fuera jefe de los Tedax en el 11-M.

La causa abierta contra el comisario Juan Jesús Sánchez Manzano en el Juzgado de Instrucción Número 43 de Plaza de Castilla (Madrid) ha sido cerrada de forma definitiva.

El sobreseimiento libre dictado por la Sección 17 de la Audiencia Provincial de Madrid, integrada por los magistrados José Luis Sánchez Trujillano, Ramiro Ventura y Rosa Brobia, supone el carpetazo al caso que instruía la juez Coro Cillán sobre la actuación de Sánchez Manzano, como jefe de los Tedax, en la investigación de los atentados del 11-M.

El comisario estaba imputado desde julio de 2009 por los delitos de falso testimonio, omisión del deber de perseguir delitos y encubrimiento a raíz de que la querella interpuesta por la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M fuera admitida a trámite.

La juez Cillán ha mantenido desde entonces la investigación abierta con el apoyo del Ministerio Fiscal que se mostró contrario al archivo al entender que "las irregularidades denunciadas" en torno a los atentados de Madrid "sí pueden suponer una inobservancia de la norma procedimental en cuanto a la recogida de evidencias o restos de las explosiones y muestras de explosivos, su posterior traslado a dependencias policiales y su posible destrucción o desaparición al margen de cualquier normativa".

No obstante, ahora la Audiencia de Madrid estima el recurso presentado por la defensa de Sánchez Manzano pidiendo el archivo al entender que la actuación del policía en los atentados del 11-M es "cosa juzgada" y, por ende, decreta el sobreseimiento libre de la investigación.

Como precedente, el tribunal señala la denuncia que el partido político Alternativa Española interpuso en los juzgados de Plaza de Castilla contra el comisario por su actuación en la masacre de Madrid. En esta denuncia, que fue archivada en junio de 2009 al considerar que no había hechos constitutivos de infracción penal, se acusaba al exjefe Tedax de cometer un delito de encubrimiento y otro de omisión del deber de perseguir delitos en el 11-M.

El tribunal mantiene ahora que aunque "la narración de los hechos" no se "idéntica" en "ambos escritos y procedimientos se narra de manera absolutamente coincidente la –afirmada- ocultación que tanto el Sr. Sánchez Manzano como la perito química Tedax realizaron de las pruebas obtenidas en los doce focos de las explosiones del 11-M".

En el auto lo explica sí: "Consideramos que los hechos que se denunciaron por el partido político Alternativa Española y de los que conoció el Juzgado de Instrucción Número 6 de Madrid en sus diligencias previas son los mismos hechos que fueron denunciados por la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11M y de los que está conociendo el Juzgado Número 43 de Madrid", cuya titular es Coro Cillán.

Asimismo, la resolución –cuya ponencia ha correspondido a la magistrada Rosa Brobia- subraya que al ser "los hechos denunciados los mismos, no cabe duda de que dichos hechos solamente deben ser objeto de instrucción en un mismo y único procedimiento y por un mismo juzgado".

De esta forma, la Sala reprocha a la juez Coro Cillán que haya asumido la investigación contra Sánchez Manzano "a pesar de ser los mismos conocidos en su día y previamente por el juzgado de Instrucción Número 6" donde se decretó el sobreseimiento libre de los mismos. El tribunal critica que la magistrada haya abierto un segundo procedimiento contra el exjefe de los artificieros que "no hace sino reproducir" al anterior.

En la resolución, la Sección 17 recalca que "la institución de la cosa juzgada es una consecuencia inherente al principio non bis in idem (...). En suma, un derecho fundamental que impide castigar dos veces un mismo delito o falta (...). Según el cual nadie podrá ser juzgado ni sancionado por un delito por el que ya haya sido condenado o absuelto en virtud de sentencia firme".

Por otro lado, la Audiencia de Madrid considera que "por mucha que sea la insatisfacción o impotencia que el resultado de las pruebas periciales genere en las partes procesales, no es posible volver a discutir sobre su necesidad, pues el proceso viene regulado legalmente y no se puede practicar cualquier prueba en cualquier orden o momento, ni se puede practicar siempre la misma prueba hasta llegar al resultado que satisfaga los intereses de las partes".

Además, ante las críticas que puede suscitar el hecho de que este tribunal haya decidido cerrar el caso cuando se han practicado múltiples diligencias durante los dos años y medio que ha durado la instrucción en vez de en un primer momento cuando se lo pidió la defensa de Manzano, los jueces responden: el Tribunal Supremo establece que "la cosa juzgada puede ser apreciada en cualquier momento del proceso".

Contra esta decisión cabe recurso ante el Alto Tribunal. No obstante, en el auto, la Sala recuerda que el sobreseimiento libre de un procedimiento judicial "aunque no adopta la forma de sentencia tiene carácter de resolución definitiva, produciendo los efectos de cosa juzgada material, lo mismo que la sentencia".

La instructora Coro Cillán, que estaba llevando a cabo diligencias para averiguar quién ordenó la destrucción de pruebas, había abierto una nueva vía de esperanza para las víctimas para investigar lo que realmente ocurrió el 11-M, más allá de la versión oficial. En ella se había apreciado múltiples irregularidades en la investigación de los atentados.

10/02/12
blogs.libertaddigital.com

Sánchez Manzano mintió ante la Comisión del 11-M, mintió ante el juez de instrucción Del Olmo y mintió ante el tribunal presidido por el juez Gómez Bermúdez.

10/02/12
www.elmundo.es

Absoluta conmoción y desolación de víctimas del 11-M por el archivo del caso Manzano Un tribunal investigaba las irregularidades en la recogida y custodia de pruebas de los trenes, cuyo responsable es el ex jefe de los Tedax.

9/02/12
www.intereconomia.com

Manos Limpias pide que comparezcan por la supuesta reunión de un agente del CNI con un etarra.

martes, febrero 07, 2012

El naufragio judicial, político y cívico del 11-M

EL MUNDO

El ex presidente de Renfe confirma que no hubo orden judicial para destruir los trenes

JOAQUÍN MANSO MADRID
07/02/2012 ESPAÑA


Corsini admite que era su director de Seguridad quien estaba en contacto con la Policía

Renfe no recibió ninguna autorización judicial para desguazar los trenes del 11-M y tampoco ninguna orden del juzgado para conservarlos. El presidente de la compañía en 2004, Miguel Corsini, declaró como testigo en el procedimiento por posible destrucción de pruebas de la matanza y confirmó lo que ya había publicado ayer este diario: que Renfe no recibió ninguna comunicación del instructor, Juan del Olmo, ni en un sentido ni en el otro y, por ese motivo, los vagones acabaron en el desguace.

Sí dijo que él no tiene «conocimiento de que por la Policía se recibiera alguna instrucción o información sobre la destrucción de los trenes», en referencia a la noticia de este periódico de que un alto mando llamó en la tarde del 11-M desde el Centro Policial de Canillas al director de Seguridad de Renfe, el comisario en excedencia Manuel Rodríguez Simons, para autorizarle a disponer de los vagones. Corsini insistió en que a él no le consta, pero no sólo no lo negó, sino que admitió que «la dirección de Seguridad mantenía el contacto con las Fuerzas de Seguridad del Estado para que autorizaran a levantar los trenes».

Es más, en un momento de su declaración aseguró que, en la tarde del 11-M, se encontraba reunido en la torre de mando de la estación de Chamartín con la dirección operativa de la compañía y, «a última hora, se les autorizó para restablecer el servicio y retirar el material ferroviario». En ese punto, Corsini -que había sido citado a petición del abogado de Manos Limpias, José Luis Abascal- no precisó de dónde procedía esa autorización.

El ex presidente de Renfe matizó que el puesto de director de Seguridad lo ocupaba entonces Carlos Román, pero que precisamente ese día «estaba de vacaciones y le sustituía el señor Manuel Rodríguez Simons [que entonces era gerente operativo de Protección Civil y Seguridad de la compañía y fue ascendido a director al año siguiente]».

Uno de los testigos que declaró hace tres semanas, el director gerente de Cercanías en 2004, Abelardo Carrillo, también dijo que creía que la Policía «hablaría con la dirección de Seguridad de Renfe y con la Gerencia Operativa, que tenía la responsabilidad de intervenir sobre la vía».

La tesis que mantuvo repetidamente Corsini ayer es que él ha estado «en muchos accidentes ferroviarios y, normalmente, salvo orden expresa del juez», su misión es «poner los trenes en servicio» y que «a veces, el juez inmoviliza alguna locomotora», pero que entonces no recibieron ninguna orden al respecto. Es decir, que Renfe desguazó 10 de los 11 vagones en los que estallaron bombas porque Del Olmo no se dirigió a la compañía en ningún momento para conservarlos.

El Tribunal Supremo calificó en su sentencia la desaparición de los trenes como «sorprendente» y «apresurada» porque «impidió un estudio posterior más reposado y en profundidad, e incluso su reiteración de haber sido necesaria, de aspectos que pudieran haber resultado de interés para la investigación».

Ayer también declararon como testigos tres policías que participaron en la destrucción e incineración de los efectos personales de las víctimas que, meses después del atentado, no habían sido reclamados, así como el director general de una empresa que llevó a cabo el reciclaje de los aparatos electrónicos que aparecieron en los trenes.

En el sumario del 11-M consta una exposición muy detallada de unos y otros, así como las respectivas órdenes judiciales firmadas por el juez Juan del Olmo.

El presidente de Renfe durante el 11-M asegura que no recibió orden judicial

6/02/12
Miguel Corsini apunta al director de Seguridad como el único conocedor de la decisión. El juez Eloy Velasco remite tres informes periciales a la Comisaría General de Información para que los investigue.

6/02/12
blogs.libertaddigital.com
Continúa el desfile de altos cargos de Renfe por el juzgado de la juez Coro Cillán, para tratar de averiguar quién dio la orden de destruir los trenes del 11-M. Hoy le ha tocado el turno al que fuera presidente de la empresa ferroviaria el 11 de marzo de 2004, Miguel Corsini, que ha venido a declara...

6/02/12
www.libertaddigital.com
¿Esto es todo lo que tenía que decir Corsini? ¿Quiere hacernos creer que no sabe qué policía llamó a su subordinado para destruir los trenes? Otro que nos toma por imbéciles.

6/02/12
www.libertaddigital.com
Miguel Corsini ha declarado este lunes ante la juez Coro Cillán.

5/02/12
blogdevictorllano.blogspot.com

4/02/12
www.libertaddigital.com
Jamal Zougan, solo con las pruebas existentes, no puede ser el único autor material del mayor y más técnico de los atentados sufridos jamás por el paciente y noble pueblo español. ¿Quién o quiénes fueron los ejecutores de un crimen tan bien pla...

Un mando policial autorizó a Renfe a destruir los trenes

5/02/12
EL MUNDO
Un hilo del que tirar para saber qué pasó el 11-M 06/02/2012 La mayor destrucción de pruebas de la historia judicial española, la que hizo posible que 10 vagones enteros del 11-M empezaran a ser desguazados sólo cuatro días después de los atentados y acabaran siendo vendidos como chatarra a 90 euros la tonelada, fue posible por dos circunstancias que hoy desvelamos en nuestras páginas....

5/02/12
www.libertaddigital.com
Los trenes del 11-M comenzaron a ser desguazados por Renfe el 15 de marzo de 2004 después de que un mando policial llamase a la empresa.

5/02/12
EL MUNDO
Manzano, contra las cuerdas JOAQUÍN MANSO MADRID 05/02/2012 ESPAÑA La investigación judicial acumula decenas de indicios contra el ex jefe de los Tedax, que se agarra a la última oportunidad de una apelación ante la Audiencia de Madrid «Las evidencias recogidas en los cuatro focos de las explosiones fueron trasladadas a la Unidad Central de los Tedax, de donde en algún momento desaparecieron sin que nadie dé razón de...

5/02/12
www.intereconomia.com
La causa ya quedó juzgada, pero Cillán se agarra ahora a una decisión que eliminó cientos de pruebas. Mañana declara Miguel Corsini, presidente de Renfe el día de los atentados.

31/01/12
@ManosLimpias1
Manos Limpias acusa al fiscal de la Memoria Histórica de estar "contaminado" #11M
sindicatomanoslimpias.blogspot.com

30/01/12
www.libertaddigital.com
En un día en el que hay variedad en las portadas, lo único que repite en varias es la manifestación pro Garzón, es decir, contra la Justicia.

28/01/12
EL MUNDO
Un tercer testigo desmiente la versión de Manzano en el juicio del 11-M J. M. 28/01/2012 El director para Europa de la fábrica de explosivos niega que sus trabajadores informasen a los Tedax de que la dinamita de la Kangoo fuese Goma 2 Eco El superior directo de los dos trabajadores de la compañía que fabrica la dinamita Goma 2 Eco que fueron convocados el 11-M por el imputado...

lunes, febrero 06, 2012

Un mando policial autorizó a Renfe a destruir los trenes

EL MUNDO

Un hilo del que tirar para saber qué pasó el 11-M

06/02/2012

La mayor destrucción de pruebas de la historia judicial española, la que hizo posible que 10 vagones enteros del 11-M empezaran a ser desguazados sólo cuatro días después de los atentados y acabaran siendo vendidos como chatarra a 90 euros la tonelada, fue posible por dos circunstancias que hoy desvelamos en nuestras páginas. En primer lugar, por la negligencia del juez instructor del caso. Del Olmo incumplió con su obligación de garantizar la custodia de las pruebas y no extendió orden alguna de que se preservaran los trenes. Pero además, la misma tarde del 11-M, un alto mando llamó desde la Comisaría General de Información al director de Seguridad de Renfe, el comisario Rodríguez Simons, para autorizarle -dada la relación profesional, quizás habría que decir instarle- a deshacerse de los trenes. Se trata de una información muy reveladora e inquietante.

¿Qué alto mando fue el que permitió o instó a esa destrucción de los vagones que el propio Tribunal Supremo calificó en su sentencia de «sorprendente» y «apresurada»? ¿Quién consintió a espaldas del juez una operación que, según el Alto Tribunal, «impidió» obtener datos «de interés para la investigación»? ¿Fue el entonces comisario general de la Policía Científica, Carlos Corrales? ¿O su colaborador y a la postre sucesor en el cargo Miguel Ángel Santano? ¿O tal vez el jefe de los Tedax en aquel momento, Sánchez Manzano?

Hoy, precisamente, podría empezar a resolverse la incógnita. Miguel Corsini, director de Renfe en aquellas fechas, ha sido llamado a declarar como testigo por la juez Coro Cillán, que investiga un delito de encubrimiento por la destrucción de pruebas del 11-M. A tenor de la información que publicamos, si Corsini no esclareciera el episodio, la juez debería citar a Rodríguez Simons.

No es casual que cuando esta juez ha empezado a tirar de un hilo que puede llevar a resolver algunos enigmas del peor atentado de la historia de Europa, se haya iniciado una campaña de desprestigio hacia su persona, en una operación que recuerda mucho a las que antes tuvieron como víctimas a Marino Barbero (Filesa), Gómez de Liaño (Sogecable) o, más recientemente, a Mercedes Alaya (instructora del caso de los ERE).

Hasta el Poder Judicial se ha visto en la necesidad de intervenir para defender a la magistrada de esta campaña de difamación. Si bien es cierto que Cillán tiene abierto un expediente disciplinario, es por causas que nada tienen que ver con su investigación del 11-M. Lo enconado de ese ataque mediático sólo se explica por los avances y aportaciones que su trabajo ha deparado y que vienen contando, además, con el apoyo del Ministerio Público. A estas alturas ha quedado claro ya que hay quien no quiere que ni esta juez ni ningún otro siga instruyendo la causa contra Sánchez Manzano. Esa instrucción ha permitido conocer hechos de extraordinaria gravedad que cuestionan la verdad oficial del 11-M.

Ayer publicábamos las principales irregularidades que Cillán ha documentado del ex jefe de los Tedax. Sánchez Manzano se apropió indebidamente de la investigación en dos fases, apartando a los artificieros de Madrid para poner a los suyos a recoger las muestras, y apartando a la Policía Científica de los preceptivos análisis. Ha sido la única vez en la historia de la lucha antiterrorista que no se ha seguido el protocolo.

Si ahora la juez pudiera determinar qué alto cargo policial fue el que autorizó la destrucción de los vagones de Atocha, Téllez, El Pozo y Santa Eugenia sin aval judicial, estaríamos más cerca de conocer cómo se manipuló la investigación del 11-M. Sería catastrófico para el Estado de Derecho que el último recurso con el que Sánchez Manzano trata de lograr el archivo de la causa impidiera que la instrucción sumarial siguiera adelante. Esta es hoy la única vía abierta para iluminar los puntos oscuros de lo ocurrido en torno a los atentados.

Un mando policial autorizó a Renfe a destruir los trenes

JOAQUÍN MANSO MADRID
06/02/2012 PORTADA

Un alto cargo de la Comisaría General de Información llamó la misma tarde del 11-M al director de Seguridad Rodríguez Simons / Ningún auto del juez Del Olmo avaló la iniciativa

Renfe empezó a desguazar los trenes del 11-M el lunes 15 de marzo de 2004, después de comenzar a retirarlos el mismo día de los atentados. Un alto mando de la Policía contactó desde la sede de Canillas con el director de Seguridad de la compañía y le autorizó a disponer de los vagones. A la empresa pública de ferrocarriles no llegó nunca una autorización del juez, ni por vía oral ni por vía escrita. De hecho, el instructor del 11-M, Juan del Olmo, no se comunicó con Renfe por ese motivo durante los dos años que se prolongaron las pesquisas por la matanza, según el relato obtenido por este diario a través de tres fuentes distintas de la dirección de la compañía en 2004.

El Tribunal Supremo calificó en su sentencia esa destrucción como «sorprendente» y «apresurada», porque «impidió un estudio posterior más reposado y en profundidad, e incluso su reiteración de haber sido necesaria, de aspectos que pudieran haber resultado de interés para la investigación».

La juez Coro Cillán ha pedido reiteradamente a la Audiencia Nacional que confirme si existe una orden expresa del juez Del Olmo. A Renfe no llegó ninguna. Precisamente hoy, está previsto que declare como testigo el presidente de la compañía en 2004, Miguel Corsini.

Ante la ausencia de un pronunciamiento expreso por parte de Del Olmo, Renfe decidió actuar como disponía una circular interna del año 1994, prevista para casos de accidentes en los que se hubiesen producido cadáveres. Según las fuentes consultadas, establecía que los trenes pueden retirarse de las vías para restablecer el servicio -y destruirse, en su caso- siempre que el juez no ordenase su inmovilización, precinto o conservación. En el mayor atentado de la Historia de España, no hubo nada de eso: el juzgado no se pronunció, aunque los vagones podían ser piezas de convicción y la ley impondría su conservación.

Las fuentes de la compañía señalaron que su prioridad -y la de los dirigentes del Ministerio de Fomento- era recuperar cuanto antes la normalidad tras el atentado, y que así se lo transmitieron a los mandos policiales que participaban en las pesquisas, pero que en todo caso habrían conservado los vagones si el juez se hubiese dirigido a ellos para ordenárselo. No fue así.

En este sentido, citaron como ejemplo el de la locomotora del tren que descarriló en Tobarra (Albacete) en enero de 2003, provocando la muerte de dos personas. El juzgado de Hellín que se hizo cargo del caso ordenó su precinto judicial y Renfe la conservó durante tres años en sus instalaciones de Las Matas (Madrid), hasta el punto de que, tras archivarse ese procedimiento, la máquina ya era inservible.

Aunque no se trata de un caso que afecte a Renfe, también se precintó por orden judicial durante varios años el convoy de metro que sufrió un accidente en Valencia en julio de 2006, a la altura de la estación de Jesús. Murieron 43 personas.

Así pues, en la tarde del 11 de marzo de 2004, el director de Seguridad de Renfe, el comisario Manuel Rodríguez Simons, recibió una llamada de uno de los altos mandos policiales que trabajaba en la investigación de los atentados desde el Centro Policial de Canillas, aunque las fuentes consultadas no pudieron precisar de quién se trataba. En esa comunicación, autorizó a la compañía a despejar las vías y a disponer de los trenes.

Rodríguez Simons contactó con el puesto de mando, que a su vez dispuso el acceso a las vías de los trenes-taller: varias grúas que fueron retirando los vagones de los distintos escenarios del crimen.

Para retirar el tren de Santa Eugenia, Renfe contrató a la empresa Remimfer. Precisamente su director general en 2004, Carlos Simón, declaró hace dos semanas ante la juez Coro Cillán y relató cómo actuó con el único vagón explosionado. En la misma tarde del 11-M se retiró y se trasladó a la estación de clasificación que Renfe tiene en Vicálvaro, donde estuvo hasta septiembre de 2004, cuando se le adjudicó a Remimfer el contrato para su reparación.

Estos trabajos concluyeron en el taller de reparaciones de Villaverde en el verano de 2005 y, desde entonces, ese vagón circula de nuevo por Madrid, incluso con buena parte de los asientos de plástico que tenía entonces.

De los 11 vagones en los que estallaron bombas, sólo se reparó uno, el de Santa Eugenia. Los 10 restantes se desguazaron. En otros siete coches en los que no hubo explosiones tuvieron que hacerse arreglos de distintos tipos, en cuatro de ellos por la empresa Alstom y en tres, por Remimfer.

Hace dos semanas también declaró ante la juez Fernando Íñiguez, el director general de Emfesa, una filial de Renfe que se encargó de despejar las vías de Téllez. Según su testimonio, comenzó a retirar los vagones a las 18.00 horas del 12 de marzo, después de que el director gerente de Mantenimiento Integral de Renfe, Ángel Olaiz (ya fallecido), le comunicara que existía autorización judicial para hacerlo y que el director de Asesoría Jurídica de la compañía, José Luis Marroquín, estaba en contacto con el juez Del Olmo. Las fuentes consultadas por este diario, de la máxima solvencia, desmienten de plano que fuese así.

En todo caso, Íñiguez detalló cómo tuvo que llevar a cabo un predesguace sobre las mismas vías. Luego, los coches fueron transportados en trailer hasta la explanada que tiene Renfe en Santa Catalina. Allí fueron desguazados. Sus trabajos en Téllez se prolongaron hasta el día 16.

En Santa Catalina se destruyeron también los vagones explosionados en Atocha. De los dos que estallaron en El Pozo, uno tuvo que desguazarse en la propia estación y, el restante, en el taller central de reparaciones de Villaverde. Todas las piezas y el resto de materiales que eran aprovechables se reutilizaron. Una parte de la chatarra se vendió a la planta de reciclaje que la empresa Lyrsa tiene en Mejorada del Campo (Madrid), a 90 euros la tonelada.

El Supremo archivó en enero de 2007 una querella del sindicato Manos Limpias contra el juez Juan del Olmo y la fiscal Olga Sánchez por la destrucción de los trenes: «La conservación y destino de los vagones en cuestión, una vez hechos en ellos todas las pericias que se estimaron necesarias, corresponde a su legítimo propietario (Renfe), que además cuenta con lugares apropiados para ello», expuso el Alto Tribunal.

Más informaciones sobre el 11-M en:
https://www.facebook.com/PeonesNegrosBCN

domingo, febrero 05, 2012

Manzano, contra las cuerdas

EL MUNDO

Manzano, contra las cuerdas

JOAQUÍN MANSO MADRID
05/02/2012 ESPAÑA

La investigación judicial acumula decenas de indicios contra el ex jefe de los Tedax, que se agarra a la última oportunidad de una apelación ante la Audiencia de Madrid

«Las evidencias recogidas en los cuatro focos de las explosiones fueron trasladadas a la Unidad Central de los Tedax, de donde en algún momento desaparecieron sin que nadie dé razón de su destino». La autoría de este entrecomillado no corresponde a este diario, ni a ninguna asociación de víctimas ni de ningún otro tipo, ni siquiera a la juez Coro Cillán. Pertenece a un escrito del 2 de noviembre de 2011 con el que el fiscal defiende que existen indicios de un delito de encubrimiento por la destrucción de pruebas del 11-M contra el ex comisario jefe de los Tedax Juan Jesús Sánchez Manzano. Es decir: quien lo dice es la Fiscalía en cuya cúspide jerárquica se encontraba Cándido Conde-Pumpido.

La juez Coro Cillán mantiene imputados desde julio de 2009 a Sánchez Manzano y a su perito químico por encubrimiento, omisión del deber de perseguir delitos y falso testimonio en el juicio del 11-M. La investigación judicial ha acumulado decenas de indicios de conducta irregular contra el ex jefe de los Tedax, que pretende dar carpetazo al procedimiento con una apelación que la Audiencia de Madrid tiene que resolver en los próximos días.

Es en este contexto en el que el Pleno de Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha tenido que salir al paso para respaldar a la juez tras haber «analizado el alcance de recientes informaciones vertidas en medios de comunicación que afectan gravemente al derecho fundamental al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen de la magistrada doña Coro Cillán García de Iturrospe». «En consecuencia, el Consejo rechaza por vejatorias tales informaciones, y manifiesta su apoyo a la referida magistrada», añade la nota del órgano de gobierno de los jueces, inusual por su contundencia.

Los intentos por desprestigiar la investigación contra Sánchez Manzano a través de la juez que lleva el caso aprovechan que el propio CGPJ le ha abierto un expediente por cuatro supuestas faltas disciplinarias -del que se dio noticia en este diario antes que en ningún otro- por un asunto que nada tiene que ver, y han arreciado con mayor virulencia cuanto más cerca está la resolución del recurso del ex jefe de los Tedax.

El fiscal del caso, Conrado Saiz, ha pasado de puntillas por la instrucción pero, en las tres ocasiones en las que no ha tenido otro remedio que pronunciarse acerca de la existencia de indicios de delito, lo ha hecho en sentido afirmativo. La última, para oponerse a la petición de sobreseimiento de la defensa de Manzano, representada por el despacho del abogado José María Fuster-Fabra, muy conocido por haber defendido, entre otros, al general Enrique Rodríguez Galindo en el juicio por el primer crimen de los GAL: el secuestro, tortura y asesinato de los etarras Lasa y Zabala.

La Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, a través de su letrado, José María de Pablo, interpuso la querella y ha llevado el peso de la investigación. A lo largo del procedimiento, multitud de policías han afirmado que la actuación de Manzano es «insólita», «irregular», «una chapuza» o que simplemente «no es normal». Éste es el resumen detallado de los indicios contra Manzano:

Dieciséis tedax de la Brigada de Madrid han comparecido ante la juez para relatar cómo recogieron en cada uno de los 12 focos de las explosiones «montones de trozos de chapa», «decenas de muestras», «algodones con acetona [impregnados con restos de dinamita]», «componentes electrónicos» o «ropa de los fallecidos». Sólo en Atocha, «como mínimo 20 ó 30» vestigios de cada uno de los cuatro focos, según detalló el artificiero con número 66.618 y corroboraron sus compañeros, «y todos estaban etiquetados». La ley obliga a conservar esos elementos -son piezas de convicción- hasta que lo decida el juez. Así se hace en todos los atentados. En el 11-M se destruyeron: los artificieros aseguran haber tomado centenares de muestras de diversas clases y tamaños en todas las estaciones a lo largo de varios días, pero Manzano sólo conservó para el tribunal 23 de escasísima calidad, casi todas pequeños clavos o tornillos en estado lamentable.

El propio jefe de los Tedax reconoció, en su declaración como imputado, que envió a la basura cientos de kilos de restos que, a su juicio, no pasaban de ser «objetos» sin interés para el juzgado. Es decir: que consideró que sólo las 23 que envió al tribunal lo tendrían. Incluso los testigos de su propia defensa lo desmintieron. Por ejemplo, el tedax de su confianza con número 19.568 afirmó que restos como los algodones impregnados en acetona no se desechan nunca porque tienen la máxima importancia para la investigación. Manzano no conservó ni uno.

Las Normas provisionales del Servicio de Desactivación de Explosivos -que el Ministerio del Interior que dirigía Alfredo Pérez Rubalcaba se negó a entregar durante un año- establecen que «la custodia y depósito a disposición de las autoridades judiciales [...] de los restos de las explosiones» corresponde al comisario jefe de los Tedax. Esto es, a Juan Jesús Sánchez Manzano.

El protocolo de los Tedax dispone que las muestras, etiquetadas e identificadas, deben enviarse a la Brigada de Madrid, donde se fotografían y se hace una relación detallada que se consigna en un acta. Así se hace en todos los atentados. En el 11-M, en cambio, se hizo de forma diferente por primera y única vez en la historia de la lucha antiterrorista: el jefe de la Brigada de Madrid relató cómo Manzano llegó a la estación de Atocha al mando de sus tedax de la Unidad Central y, a la voz de «¡aquí mando yo!», colocó en cada uno de los escenarios a un mando de rango superior a los de Madrid que se hizo cargo del traslado de las muestras. Esa actuación impidió que los restos fuesen etiquetados y clasificados, mezclándose los de unos focos con otros y rompiéndose la cadena de custodia, pese a que los artificieros del grupo de Madrid advirtieron expresamente de esa circunstancia. Lo que siguen son algunas de sus declaraciones como testigos ante la juez:

- «Lo que hicieron los tedax de Manzano fue una chapuza».

- «Manzano llegó con sus hombres y nos quitó de en medio, eso estaba orquestado».

- «Me indigné por cómo estaban haciendo las cosas».

Las muestras, mezcladas y desordenadas, llegaron a la Unidad Central, según relató la perito imputada, «de donde en algún momento desaparecieron sin que nadie dé razón de su destino», expone el fiscal. Tampoco se levantó acta de nada. Dos de los tedax de Manzano que participaron en la operación según todos los testigos lo negaron ante la juez «de forma incomprensible», dice el escrito de la Fiscalía, por lo que también fueron imputados.

Además de entrometerse de forma sorpresiva en la recogida y el traslado de las muestras y de incumplir su obligación de catalogar y levantar actas y de custodiar los restos a disposición de la autoridad judicial, Manzano impidió que se remitiesen al único laboratorio que es competente para analizarlos, el único además que tiene capacidad para llevar a cabo análisis con valor científico y probatorio en juicio: el de la Policía Científica, que es uno de los más avanzados de Europa.

En su lugar, Manzano decidió analizar las muestras sólo en el rudimentario laboratorio de los Tedax. El examen que llevó a cabo la perito químico el mismo 11-M ofreció un resultado inservible para la investigación -en algunos focos, «componentes genéricos de la dinamita» y, en otros, «no se detecta la presencia de ninguna sustancia digna de mención»-, pero ni aun así el ahora imputado envió los restos a la Policía Científica. Además, de ese análisis no se elaboró un informe por escrito hasta 15 días después, que no se entregó al juez hasta mayo.

Es decir que, en los días inmediatamente posteriores a la matanza, la Policía sabía que el explosivo que apareció en la Renault Kangoo en la que se desplazaron los terroristas y el que había en la mochila bomba que se encontró en Vallecas era Goma 2 Eco, pero la actuación de Manzano le habría impedido conocer si entre la dinamita que estalló en los trenes la había también de otra marca, lo que habría abierto otras líneas de investigación sobre el suministro de explosivos.

Como ya se puso de manifiesto en las dos sentencias en las que la Justicia dio la razón a este diario frente a una demanda de Manzano, la Circular Interna número 50 de la Policía, «en la que se recoge el protocolo de actuación en caso de atentado terrorista», expone de forma rotunda que a la Policía Científica «le corresponde, con carácter exclusivo, el examen, estudio, recogida de cualquier tipo de vestigios, restos, muestras de explosivos, etcétera, recogidos en el lugar de los hechos».

El número dos de la Policía en el 11-M, Pedro Díaz-Pintado, declaró como testigo ante la juez Cillán y dijo que la obligación de los Tedax es hacer un análisis que sirve como «avance operativo», pero luego deben enviar las muestras «al laboratorio de la Policía Científica, que ése sí es un laboratorio homologado». Así se hace en todos los atentados. En el 11-M, no se llevó a cabo hasta casi tres años después de los atentados, cuando lo ordenó el tribunal de la Audiencia Nacional.

El juez instructor del 11-M, Juan del Olmo, llamó a declarar a Manzano en 2006 cuando este periódico hizo hincapié en que, durante la Comisión de Investigación en el Congreso, el jefe de los Tedax declaró que en sus análisis de los explosivos «lo único que se encontró fue nitroglicerina». Esa sustancia no forma parte de la Goma 2 Eco, la dinamita que Suárez Trashorras suministró a la célula islamista. El ahora imputado reconoció ante el juez que aquella declaración fue un «error» y admitió, sólo entonces, que el laboratorio de los Tedax «realmente, no es un laboratorio, sino un grupo de investigación dentro de una unidad central, con los medios elementales».

La actuación de Manzano provocó la decisión inédita del tribunal del 11-M de ordenar un análisis en el laboratorio de la Policía Científica mientras se celebraba el juicio por la matanza. Los Tedax sólo pudieron entregar 23 pequeñas muestras recogidas en las explosiones, todas ellas lavadas con agua y acetona excepto una, lo que dificultó enormemente el trabajo de los peritos.

- «Dada la magnitud del atentado, las evidencias de los focos parecen escasas», se señala en el informe pericial, que estuvo dirigido por el policía Alfonso Vega.

En esos análisis se detectaron dos componentes -dinitrotolueno (DNT) y, sólo en la muestra que no había sido lavada, nitroglicerina- que no forman parte de la dinamita Goma 2 Eco. El hallazgo del DNT provocó una reacción de Alfonso Vega -«entonces puede ser otro explosivo y ya empiezo yo a dudar de los Tedax y en cagarme en la madre que los ha parido»- que quedó recogida en el vídeo de la pericia.

La sentencia del 11-M destaca la deficiente actuación de Manzano -dice que «es cierto que toda esta discusión [sobre los explosivos] estaría en gran parte resuelta si el primer análisis que se hace en la misma mañana del 11-M por los Tedax se hubiera incorporado a los autos»-, y admite que «no se sabe con absoluta certeza la marca de la dinamita que explotó en los trenes» y que la presencia de componentes ajenos a la Goma 2 Eco «impide descartar la presencia de pequeñas cantidades de otras dinamitas».

Manzano y su perito químico también están imputados por mentir en el juicio del 11-M. El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, preguntó al ya ex jefe de los Tedax que cuáles son los vestigios que le corresponde analizar a los artificieros, Manzano contestó que los restos explosionados «siempre se han quedado en la Unidad Central de Desactivación de Explosivos». Hasta cinco veces afirmó que «siempre» se hacía así y «nunca» de otra manera. Su perito testificó en el mismo sentido.

Pues bien: no sólo las normas de la Policía dicen que lo que debe hacerse es exactamente lo contrario, sino que la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M ha aportado al procedimiento un informe de la Comisaría General de Policía Científica en el que, a lo largo de 47 páginas, se exponen nada menos que 116 casos entre 2000 y 2006 en los que se actuó de manera opuesta a como aseguró Manzano. La mayoría, con él ya en el cargo de comisario jefe de los Tedax.

En definitiva, que la actuación de Manzano pudo ser gravemente irregular parece fuera de toda duda. El Gobierno lo destituyó en diciembre de 2006 después de que los principales sindicatos de policía -SUP, CEP y UFP- firmasen un comunicado conjunto en el que le acusaban de «incurrir en errores que dejan en entredicho la capacidad y la profesionalidad» de los miembros de los Tedax. De «desprestigiar» a esa unidad. Meses antes, los representantes de los casi 300 tedax de la Policía Nacional exigieron a Telesforo Rubio, en presencia del propio Manzano, su cese por ser un «jefe calamitoso».

Lo que debe determinar ahora la Sección 17ª de la Audiencia de Madrid -que formarán Ramiro Ventura, José Luis Sánchez Trujillano y Rosa Borobia- es exclusivamente si esa actuación merece seguir siendo investigada para aclarar si se trató sólo de una actuación torpe o negligente o si pudo existir delito.

La Fiscalía cree que no es el momento de archivar. Las víctimas personadas en la causa piensan que no puede ser casual que usurpase el puesto de los policías competentes para recoger y trasladar las muestras; que luego se ocultasen a la Policía Científica, y que, después, se destruyesen y se faltase a la verdad.

Los otros hallazgos de la instrucción

05/02/2012 ESPAÑA

¿Estaba liberado? El 'tedax' 80.938, que participó en la desactivación de la mochila de Vallecas, declaró que el teléfono de Movistar que contenía no funcionó cuando él le colocó su tarjeta Vodafone. Eso arroja dudas acerca de si estaba liberado y confirma que Manzano mintió al juez cuando dijo que estaba programado a las 7.40, ya que ese móvil pierde la hora al retirar la batería.

La metralla. La forense Carmen Baladía, que dirigió la autopsia a los cadáveres del 11-M, afirmó ante la juez que en ninguno de ellos se encontraron restos de metralla. La mochila de Vallecas, en cambio, contenía 600 gramos de tornillería.

La dinamita. Dos técnicos de la fabrica de explosivos negaron que ellos indicasen el 11-M a los Tedax que la dinamita de la Kangoo era Goma 2 Eco, al contrario de lo que dijo Manzano en el juicio.

«La ocultación se mantuvo»

05/02/2012 ESPAÑA

La defensa de Sánchez Manzano argumenta que los hechos por los que se le está investigando estarían prescritos, ya que se habrían cometido el 11 de marzo de 2004 y la responsabilidad penal por los posibles encubrimiento y omisión del deber de perseguir delitos se habría extinguido en marzo de 2009, cinco años después. La querella no fue admitida hasta julio de ese año.

La Fiscalía, en cambio, sostiene que «la fecha de su comisión es incierta, pero sus efectos se prolongan en el tiempo» y que «sería factible considerar como fecha de inicio del cómputo de la prescripción la fecha límite en que tales evidencias pudieron ser aportadas a la instrucción de aquel procedimiento o, como mantiene la representación procesal de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, cuando fueron reclamadas por el tribunal enjuiciador para realizar la pericia conjunta en la fase de juicio oral». Es decir, en enero de 2007, sólo dos años y medio antes de que la juez admitiese la querella de las víctimas.

El letrado de los afectados, José María de Pablo, argumenta asimismo que la actuación de Manzano sería un «delito permanente», pues «la ocultación de las piezas de convicción a la autoridad judicial se mantuvo durante toda la instrucción y todo el juicio del 11-M», así que la fecha de cómputo debería ser la de la finalización de éste, en junio de 2007.

Aclarar «la desaparición» de restos

05/02/2012 ESPAÑA

El abogado del imputado Sánchez Manzano también sostiene que el procedimiento debe archivarse porque los hechos que se investigan serían «cosa juzgada», porque en su opinión se pretende revisar el análisis de los explosivos que se practicó en el juicio del 11-M y porque otro juzgado de la plaza de Castilla de Madrid archivó en junio de 2009 una denuncia contra el ex jefe de los Tedax por posibles irregularidades en esa misma pericia.

El fiscal también descarta que eso sea así: no hay cosa juzgada porque no coincide en absoluto el objeto de esos procedimientos con el que sigue abierto contra Manzano. Éste, razona el representante del Ministerio Público, «queda concretado en la actuación policial relacionada con la recogida de evidencias o restos de las explosiones y muestras de explosivos, su posterior traslado a dependencias policiales y su posible destrucción o desaparición al margen de cualquier normativa, así como por un posible delito de falso testimonio en una causa penal».

La Fiscalía insiste en que «la instrucción de este procedimiento no se encuentra concluida», por lo que mantiene que «resulta razonable que continúe» y que las irregularidades denunciadas «no permiten llegar a un planteamiento de sobreseimiento libre del procedimiento como el que se solicita».

Más en:
https://www.facebook.com/PeonesNegrosBCN